lunes, 24 de marzo de 2008

¿y el Photoshop?

A propósito del trayecto recorrido sobre el análisis de materiales didácticos digitales, hemos estado hablando de la complejidad del discurso, de su completamiento en el imaginario de un lector situado, del contexto sociocultural (su distribución, según la clasificación que hacen G. Kress y T. Van Leeuwen), de la capacidad de las imágenes para transmitir mensajes heteroglósicos, etc. Me pareció que era pertinente también pensar en las herramientas que tienen capacidad para agregar valor a las imágenes. En particular del emblemático Photoshop, que ha permitido, en los últimos tiempos, por ejemplo, hacer que Obama vaya volviéndose más negro a medida que va ganándole a Hillary en las primarias...

He publicado algunas reflexiones acerca del tema, en El Tilo de Olivos, en una serie de artículos que se llaman Mil Palabras y una Herramienta.1, 2, 3 y 4, y quiero invitarlos a leerlos y opinar (si les parece).

miércoles, 5 de marzo de 2008

Reflexiones acerca del feed-back


(Publicado originalmente en el foro de la Diplo, al finalizar el módulo sobre el análisis de materiales digitales)

Debo decir que la consigna me resultó imposible.

1) Lea el trabajo de su colega publicado en su blogfolio.

2) Escriba tres interrogantes y tres sugerencias que le permitan mejorar su producción. Postéelos como comentarios en el blogfolio de su compañer@.

En realidad creo que la actividad desplegó una producción que excedió en mucho los límites (supuestamente) esperables para un trabajo práctico. No estaría mal, de paso, tomar algunos créditos de este resultado, para agregarlos al balance del camino recorrido en la diplo. Esto sin intenciones de menoscabar el fuste intelectual anterior de nadie.

Lanzados al análisis de los materiales de la colección de CDs Educ.ar, algunos trabajos alcanzaron un importante espesor reflexivo. No he leído todos, ya que algunos de los que sí leí, me han demandado tiempo y esfuerzo de lecturas, relecturas y paseo por los vínculos.

Esa lectura ha provocado en mí algunas inquietudes (como decía Alfonsina Storni, o más precisamente en el sentido del cogito cartesiano, al que Lacan definía como un saber a priori, sobre el que es difícil dar cuenta).

Para empezar, me ha hecho volver sobre lo que yo mismo vi en el material elegido y los parámetros analíticos que decidí asignar a la propia producción. Para cuando volví sobre mis pasos, no tenía conmigo la misma sensación acerca de lo hecho ¿Cómo esbozar algún interrogante sobre la producción de otro, cuando algunas de esas mismas producciones estaban interrogándome sobre lo que yo había escrito? Imposible. Al menos en ese orden.

La siguiente pregunta fue acerca de la conveniencia o no de replantear lo que había construido. Esta pregunta sobre la pertinencia del camino y la configuración elegidos me llevó a reflexionar sobre este dispositivo comunicacional al que llamamos mirada.

Está claro que, en tanto constructo multidimensional, la mirada parece delinearse como un producto complejo con formato discursivo, algo así como una respuesta combinada, sincrónica y simultánea a una serie de estímulos que tienen que ver con la información a priori, con los paradigmas, con el conocimiento previo, con el marco social y cultural, con la posición del observador, etc.

Me pregunto cuánto de esto sería posible cambiar cuando uno se plantara frente a la producción de otro, o mejor, al resultado de lo que el otro produjo a partir de las indagaciones que le fueron señaladas por su propia mirada.

Parece una conjetura para el diván, pero no lo es tanto ya que linda con la pregunta sobre el propio hacer en el aula: ¿Para qué lo haría? ¿Para qué iría más allá del requerimiento de la demanda curricular? Es cierto que para alcanzar los objetivos que uno persigue hace falta enfocar el fondo del camino y no la punta de los propios zapatos, pero hay algo del orden de lo estructural en la mirada, que tiene que ver con lo de los Otros (con mayúsculas) que llevamos inscripto en nuestra subjetividad. ¿El feedback hace que uno se realimente o que, maquillaje de por medio, comprenda un poco más acerca de lo que dice su propio discurso? ¿No es en este punto donde nos constituimos como sujetos singulares socialmente enlazados?


Finalmente, este ejercicio de interrogaciones me ha disparado una reflexión acerca de qué es lo que se promueve desde el portal Educ.ar, más allá del publicitado discurso tecnológico y los balances triunfalistas. La mayoría de los trabajos analizados se publicaron durante la gestión Filmus-Piscitelli. A poco que uno empiece a hilvanar materiales, miradas y producciones, aun cuando los programas y acciones que se describen [...] fueron ejecutados en un contexto de gran dinamismo y cambio, resulta inevitable preguntar ¿quién autoriza lo que se publica? ¿o la educación, finalmente, no se trata de un discurso donde se esboza un modelo de sociedad? Pero esto quedará seguramente para ir escribiendo en los blogs.

martes, 4 de marzo de 2008

Oficio de escribir

Por unos día estará colgada en la web television.com.ar la película que se emitió por un canal de aire el sábado 1 de marzo y que mostraba el nacimiento de Crítica de la Argentina, el nuevo diario que dirige Jorge Lanata.
En el bloque 4, aproximadamente a los 4 minutos 20 segundos hay un pasaje en el que Lanata habla con sus periodistas acerca del oficio de escribir (con su estilo, claro).
En el bloque siguiente (5) a los 2 minutos 50 segundos, el discurso (lavada de cabeza, en realidad) versa acerca del oficio de hacer lo que se hace.
Imperdibles ambos.