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martes, 15 de abril de 2008

Borges 1964, ilustrado con FlickrCC

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna
Ni los lentos jardines. Ya no hay una
Luna que no sea un espejo del pasado,
Cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós la mutuas manos y las sienes
Que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
La fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
Sino lo que no tiene y no ha tenido
Nunca, pero no basta ser valiente
Para aprender el arte del olvido.

Un símbolo, una rosa, te desgarra
Y te puede matar una guitarra.


Fotos: alas,ventana en el cielo,libro,mural,reloj,clave de sol

sábado, 12 de abril de 2008

Otra vuelta de TICs



Hacía bastante que había dejado de leer sobre educación, en realidad me aburría porque nunca encontraba respuestas a mis preguntas o tenía la certeza de que se hablaba siempre de otra realidad, ajena a mi aula. No sólo eso, había comenzado a aburrirme de escucharme. Siempre pensé que enseñar era estimulante y divertido. Año a año usamos diferente bibliografía, cambiamos de alumnos, de grupos, las situaciones que se plantean siempre tienen alguna diferencia con las anteriores. No obstante, hacía un tiempo que no podía focalizar las diferencias, sólo veía repetición. Las alarmas se encendieron a tal punto que pensé en cambiar de profesión. La tecnología vino en mi auxilio. Los edublogs fueron el vehículo.
Leer el post completo

Gabriela es profesora de Inglés. No viene del mundo de la informática ni se ha pasado los últimos años investigando sobre las nuevas tecnologías. Comparte con muchos de nosotros la etiqueta de Inmigrante Digital. Su experiencia, tal como ella la cuenta en su blog es la de muchos profes. Si no te ves retratado en esa semblanza, seguramente conocés a alguien que está así.

¿Cuántas veces el cansancio y la desgana vienen de la mano de esa sensación de no poder ver más allá, de no poder imaginar siquiera un pedacito de futuro?

¿Cuánto podría mejorar la calidad de la educación si pudiéramos construir una alternativa que volviera a entusiasmarnos, que fuera capaz de calentarnos la sangre y ponernos a pensar en hacer de la experiencia educativa una experiencia significativa?

El pasado 3 de de septiembre de 2007 se inició el proceso de inscripción a este Paseo por el Parque de las TICs, la segunda vuelta de tuerca de una aventura en la que apostamos a eso.

Gabriela estuvo allí acompañándonos en el paseo. Inspirándonos con su experiencia. Afirmándonos en la creencia de que nosotros, los propios actores de la aventura educativa, somos quienes tenemos que movernos para que las cosas cambien. Ojalá puedas acompañarnos también.

Más información:
Acerca del curso
En El Tilo de Olivos

Acerca de la experiencia anterior:
El curso Un viaje por la Web 2 como espacio de socialización / Parte 1
Finalizando el Viaje
De otros mundos
Cardadores
Pensar sobre el pensar
Piedra Libre

foto: flickrcc.bluemountains.net

Piedra Libre!

Celebro este despliegue que se ha producido a partir de la Experiencia del Tren de la Web 2.0. Gullermo Lutzky le ha incluido el cuento Las Ciudades y los Intercambios 4 de Ítalo Calvino en las Ciudades Invisibles, texto que casualmente fue ofrecido hace poco por la revista Campo Grupal, en versión digital.

Creo que lo más jugoso es el recorrido hecho por Verónica Pena frente a sus compañeros de cátedra en el blog Cuaderno de Lengua y que ha reflejado también en este espacio.

Vale la pena leerlo con detenimiento. Ella anuncia que son quince minutos de lectura, pero por momentos hace falta volver atrás y repensar algunas de las cosas que escribe. Es un texto lleno de emoción y sinceridad que está desplegado en crudo, casi como si no hubiera tenido relecturas, en el que Verónica se descubre descubierta. No tan curiosamente debajo del título Teoría del aprendizaje aromático, se esconde el nombre que identifica el post: Piedra libre.

Empieza expresando sus reparos respecto a la distancia (la educación a distancia)
[…] Sabés qué... Creo que la distancia sí importa, su percepción, su consistencia sí importan. Tengo la sensación de que las tecnologías y sus herramientas no son el fondo de ninguna cuestión ni lo cambian pero no son sin ese fondo de cuestión, ajenas a él […]
y finaliza con un texto en el que muestra que se le ha hecho evidente algo diferente a lo que creía
[…] Siempre hay algo negado en proporción al mandato... El cuerpo vs. la mente, las diferencias vs. el progreso. Ahora, ante la ilusión de producción, de profusión y de conectividad y de que hemos llegado a alguna de las utopías tecnológicas, (como una vez tuvimos nuestra ilusión de realidad, Jakobson mediante), digo, ahora se nos niega el todo, ni más ni menos. Joder […]
Yo tenía preparados una serie de apuntes, que reproduzco al final de este artículo y le dejé en su blog, para seguir la polémica, pero creo que ya no son más que puntilla y brocato, el satori ha ocurrido. Salut!

Lo valioso de todo esto consiste en que se trata de alguien que no viene del mundo de la tecnología, sino de las ciencias humanísticas. Su aproximación al universo de la virtualidad no se produce a campo traviesa por las arideces del los bits y los bytes sino desde la posibilidad de pensar las relaciones mediadas por las TICs
[…] Quiero decir... Yo me preguntaba... ¿qué lugar tiene la distancia si esta es la presencialidad? Y acá viene a cuento lo de Baudrillard, porque me recontrapregunto ahora: ¿acaso esa escena que me gusta tanto recordar no incorpora una distancia? ¿Una cierta distancia? ¿Como la distancia entre una Ersilia y otra Ersilia? […]
Aquí van mis apuntes, también en crudo, para no desentonar con el proceso…

[…] y mientras yo encuentro dónde apoyar mis cosas, ell@s van armando lo que toca: la ronda, las mesas, la exposición, van a buscar el televisor o lo enchufan. ¿Parece un desorden? Es así. Está in-corpor-ado. Está ri-tu-aliz-ado. […]

La ronda es un juego, un orden, un hacer simbólico, aunque la percepción que tengamos deba materializarse en personas y mesas distribuidas en círculo.

En tus cavilaciones parecería que subordinás ritual a presencialidad. Si uno se remonta a los rituales de las culturas anteriores a la nuestra, es posible advertir una presencia importante de la distancia (valga la paradoja). El brujo, el chamán, el medium, lo que hacía es traer desde un lugar distante (simbólicamente, al menos) algún elemento que no tenía presencia en ese ahora. En ese sitio ubicado en el tiempo y en el espacio.

¿Qué hacemos cuando enseñamos las teorías de Newton, la obra de Cervantes, la teoría del distanciamiento de Bertolt Brecht o la gesta de Mayo?. ¿Cuánto nos parecemos al chamán cuando estamos en función de enseñantes? ¿No usamos acaso un encanto que nosotros tenemos y ellos no, para traer algo desde algún lugar distante, simbólicamente al menos, hasta esa clase?

Acomodar las sillas o las mesas y armar la ronda es una parte del ritual corporal, pero no es el ritual. Es como el mate o la ceremonia del asado. Lo sabroso es lo que uno pone en ese acto para investirlo de un determinado carácter simbólico que lo vuelve valioso para los que participan en él, pero puede no serlo para el espectador ajeno.

[…] Como el uso de las TICs en la enseñanza presencial supone la producción de una distancia, yo venía preguntándome en mi caso (profe de Lengua y Literatura): ¿por qué esta necesidad de un material y de unas herramientas provenientes de la educación a distancia si tengo al pibe, a la piba ahí (quiero decir... "acá", bueh, no sé, cerca, digo)? Me pasan dos cosas, los materiales a mí me encantan, me dan ganas de usarlos, de inventarlos […]

¿Cuánto del paradigma cambiante está jugando aquí? Tener está cambiando por acceder. ¡Sobre todo en la educación!. Tener materiales o acceder a materiales es correlativo con tener conocimientos o acceder a los conocimientos (la cantidad de conocimiento y de lecturas disponibles e interesantes que hay hoy son temporalmente inaccesibles… necesitaríamos varias vidas para poder hacerlo… si todo quedara como está hoy!).

[...] Quiero decir... Yo me preguntaba... ¿qué lugar tiene la distancia si esta es la presencialidad? Y acá viene a cuento lo de Baudrillard, porque me recontrapregunto ahora: ¿acaso esa escena que me gusta tanto recordar no incorpora una distancia? ¿Una cierta distancia? ¿Como la distancia entre una Ersilia y otra Ersilia? [...]

Cadena de significantes. Eso es el lenguaje. Detrás de un significante hay otro significante. Ersilia no existe en el mapa. Es un hermosísimo relato acerca de una cadena de significantes.

[…] tené cuidado". Y sí, yo me descuidaba... Hasta Dalmo, para protegerme, cortó un día la conexión de MSN porque parecía que todos los pibes se habían puesto a chatear... Era la consigna: chatear la discusión entre Hemón y Creonte en Antígona de Sófocles, sin mirar el texto, actuarla por chat (que nos permitía guardarla, claro). Cuando estuvimos posteando la semana última antes del receso, no vinieron tod@s a hacerme consultas cuando escribían en "compu". (Y tampoco cuando lo hacen en papel.) Cuando uno está en un laboratorio, no está en el frente. No ve todo. (La sola diferencia es que uno ya lo sabe.) […]

[…] Algun@s tienen una tendencia al abrazo y a la mirada, otr@s son más sensibles a la palabra impresa en el mail, o han podido decir más desde que pueden postear que teniendo que hablar en el grupo. […]

[…] En la escuela de la mismidad el alumno/la alumna que no aparece o desaparece con todos cuando y como debe hacerlo dice alpiste […]

Mantener ancha la brazada que los contiene, sin que nadie pierda, ni vos ni ellos, su singularidad. Ese es el espacio propiciador del aprendizaje. En ese sentido las TICs cambian lo que llamamos el espacio áulico. Lo convierten en una versión real (aún cuando sea virtual) de Ersilia. No porque contengan cualidades educativas desconocidas en las prácticas analógicas, sino porque permiten otro tipo de gestión frente al alumno, más dedicado, con mayor exposición y productividad.

[…] ¿De qué tenemos que proteger a nuestr@s alumn@s l@s profesor@s de Lengua y Literatura? pensé alguna vez. Me respondí: de que crean que no pueden leer, de que crean que no hay literatura para ell@s, de que no puedan hablar, escribir, escuchar, leer (hacerse cargo de lo que escuchan, de lo que leen), de que no conozcan el poder que tienen sus palabras para curar o herir, para abrir o cerrar puertas, de que sean usad@s por las palabras de otr@s. […]

No serviría de mucho, como decía Mariano Moreno, mudar de tiranos, sin cambiar la tiranía. Cambiar las herramientas sin mudar de paradigmas. En todo caso, lo que aparece recurrentemente en los debates sobre esta cuestión es qué debemos enseñar acerca de las herramientas y si de verdad debemos hacerlo. ¿Tiene sentido explicarles lo que es un martillo, describiendo cada una de sus partes: el mango, la pieza de ataque, la cuña de ajuste… O simplemente hay que recortarlo del conjunto diciendo: este es el martillo, clavas en la pared, o en la madera, lo tomas de acá o nunca de acá… Te permitirá hacer cosas que no podías hacer con la mano. Esa es su mayor utilidad. Ahora descubre tú mismo cómo puedes usarlo en lo que haces. ¿No estaríamos apostándole más fichas a su inteligencia de esta manera? ¿No estaríamos promoviéndolo en este punto, en lugar de pensarlo como un cuenco hueco que hay que llenar de datos de dudosa utilidad para él? ¿No es más productivo para él aprender a acceder en lugar de aprender a acumular?

¿De qué tenemos que protegerlos? De nosotros. De nuestras miserias, de nuestras tendencias a abusar del poder que nos da el lugar de profes. De nuestra torpeza cuando tratamos de hacerlos entrar en un formato que no es ni será el de ellos… De nuestra desconfianza…

Esto no tiene que ver con las TICs ni con la distancia, sino con aprovecharse de estas herramientas para hacer una educación diferente en la relación con los otros.

[…] Un docente que asume/dice/practica que no puede "estar en todo" o meterse en todos los espacios del otro, se hace ausente, distante, señala su existencia. Y puede volverse deseable […]

Puede volverse deseable, pero hace falta la mirada de otro que lo desee. Lo más interesante de lo que decís es la posiblilidad de que el docente señale su existencia y pueda mostrarse deseante, como un ser humano (no una institución ni un significante) un significador, alguien que desea lo que hace, que se apasiona. Es el primer paso para que pueda construir creencia en los que pueden aprender algo con su ayuda.

Foto: 'Marie @ Swimming Pool 3

Pensar sobre el pensar



En el post anterior, Verónica Pena dejó un comentario que me resultó sorprendente. Dice: Mi comentario se volvió entrada en Cuaderno de Lengua, y me llevó a un post en el que expone sus vivencias durante al curso El Tren de la Web 2.0 e invita a sus compañeros docentes de la Escuela ORT a leer el artículo Cardadores y pensar alrededor de algunas de las ideas que allí se exponen.

Siguiendo su ejemplo. Le respondí en el Cuaderno de Lengua y posteo la respuesta porque me parece pertinente para darle continuidad a este ejercicio de pensar sobre el pensar.

Dice Verónica:
[...]volver a complicarme con la cuestión de la distancia, su necesidad, su deseo de prójimo: entre quien aprende y quien enseña, entre quienes aprenden, entre el mundo que hay que aprehender y las personas[...]
Hay algo que la distancia, la virtualidad en realidad, instrumentada en la educación, no ha podido reeemplazar todavía, y no sabemos si alguna vez podrá hacerlo. No tiene que ver con la tecnología sino con el ritual humano de la puesta en escena. Todavía no conocemos qué podría ser tan potente como el despliegue de gestos y actitudes corporales de quien se para frente a un auditorio y despliega sus artilugios de seducción para tratar de transmitir alguna idea a quienes están ahí para escucharlo.

Cuando eso pasa se ordenan tácitamente algunas fuerzas poderosas. Nadie en particular orienta ese proceso. Hay una subjetividad social que pre-existe para que eso funcione así. Alguien va a hablar y alguien se ubica en el lugar del que va a escuchar. Cuando se trata de adultos, en la propia decisión del que va a escuchar/aprender están las claves que explican ese movimiento. Cuando se trata de niños, que son mandados a la escuela, esas claves están incluidas en ese mandato: tenés que ir a la escuela para aprender.

En uno y otro caso esas premisas dicen más o menos lo mismo: hay una aceptación apriori de que el que está al frente del auditorio sabe algo que yo no sé. Eso es condición para que pueda estar ahí y condición del aprendizaje. Jacques Lacan lo decía con el sintagma: sujeto supuesto al saber. Traducido, significa que sólo podemos aprender de alguien a quien le suponemos eso: ser un sujeto que sabe algo.

Y me quiero detener en este punto y formular la siguiente pregunta ¿es posible desagregar de este proceso la dimensión física, la que provee el andamiaje para desplegar la paleta de recursos que va a organizar los lugares en esta escena real? ¿Puedo quitar lo que conocemos como espacio áulico y que el proceso de constituir un sujeto supuesto al saber se verifique igual?

Yo creo que sí. De hecho es lo que pasó en el Tren de la Web 2.0. Hay algo que explica porqué sucedió de manera tan intensa: La construcción de la empatía, o de la transferencia (como dicen los psicoanalistas) se produjo de una manera distinta: con mucha más carga (creencia, suposición, involucramiento) en cada sujeto aprendiente que la que se requiere en la escena real. ¿Por qué?. Porque la virtualidad permite que uno construya la imagen del otro tan grande como quiera.

Pensemos en el ejemplo que nos involucra.

No nos conocemos personalmente sino a través del relato fragmentario de lo que cada uno ha leído del otro en el recorrido en que hemos compartido la experiencia del Tren de la web 2.0. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para que nos prodigaramos elogios mutuamente. Tenés una imagen de lo que yo soy capaz de producir, que seguramente responde más a la construcción tuya acerca de mí, que a lo que soy en realidad (puede parecer medio esquemático esto, pero hago uso de esta licencia para seguir un hilo que me permita comprender este proceso complejo, que tiene muchas líneas de relatos y múltiples significaciones).

Esta construcción se apoya en algunas cosas que yo escribí y resonaron (hicieron matching) en espacios donde probablemente tenías preguntas o creencias poco establecidas. De ahí en más, se verificó el proceso: La construcción que hiciste de mí como sujeto supuesto al saber, te permitió escribir y pensar, en base a lo que yo dije, sumándole y reformulándolo en aspectos que yo nunca había pensado. ¿Dónde estuvo el aprendizaje? En que aquella creencia te puso en movimiento para producir otra cosa.

Todo esto fue posible porque hubo un sustrato de afecto y de libertad que generaron los maquinistas con la propuesta, donde lo no dicho era justamente un discurso contrapuesto al de la sociedad de consumo, que necesita éxitos, certezas, verdades irrefutables... Aquí uno podía aparecer fallado, dudoso, despistado... humano, en definitiva.

Vos pudiste contar el episodio de la clase donde los pibes te filmaron y subieron la peli a YouTube y a muchos nos puso a pensar en esa alternativa como un recurso para darle una vuelta de tuerca más a la tarea en el aula. Todos aprendemos de todos en ese clima. Y después, nadie se quiere ir de ese espacio en donde nos quieren tanto.

¿Y la distancia? ¿Y la tecnología? ¿Y las herramientas?...¿Importan tanto como nos quieren hacer creer?

Cardadores


Todas las cardas industriales se fundan en el mismo principio: Los vellones de materia textil pasan entre una serie de tambores giratorios provistos de púas que los deshacen, extienden las hebras en forma de un velo ancho, eliminan las impurezas, peinan las fibras y finalmente las aprietan paralelamente hasta formar una cinta que se enrolla dentro de un contenedor o bote.

Esa cinta atraviesa luego diferentes etapas de torsión. Se conforma como una mecha, y al ser sucesivamente torsada se convierte en un hilo delgado y resistente. Finalmente, con el producto de ese proceso se teje.

¿Qué otra cosa debería ser un moderador, un tutor? Alguien que conduce un proceso de aprendizaje en un espacio virtual, enfocado en ayudar a desplegar las hebras de la información y el conocimiento que provienen de diversas fuentes y experiencias. Alguien que sepa configurar con eso un velo ancho, lábil y enriquecido, para que pueda ser procesado por el conjunto y convertido en materia esencial para tejer nuevos saberes.

Sin embargo, la figura del moderador o del tutor normalmente está más asociada a la función que sugiere su nombre. Moderar es llamar a recato, recortar los ápices, calmar, controlar. Tutelar es vigilar y también representar al otro. En el mundo de la jardinería tutor es el soporte que rigidiza el tallo débil que está creciendo.

Imposible asociar estos significantes con una educación ligada a la creatividad, al despliegue, a la libertad.

Dime qué tanto modera el moderador o qué tanto tutela el tutor y te diré qué tan sabroso es el espacio.

La mayor parte de las veces el moderador o el tutor solamente son los portadores de la mala noticia: su trabajo es apenas la punta del iceberg. El formato que los contiene, que en su significación no puede despegarse de una práctica ligada a lo represivo, ha sido transplantado del sistema educativo tradicional. En los entornos virtuales, la tecnología se ocupa de prestar la pátina de innovación que recubre a este tipo de prácticas sin que haya sido destituido el modelo de transmisión de conocimientos que se relaciona con el orden y el control.
Creo que es muy importante entender bien la función que tienen el caos y conflicto o desorden. […] El aprendizaje real o verdadero no se ve muy ordenado, sin embargo los docentes siempre se preocupan sobre los que los otros pueden llegar a pensar cuando sus alumnos están aprendiendo y el aula está en pleno desorden. Y el uso de las nuevas tecnologías es particularmente desordenado.
Brian Goldfarb, artista digital, curador y profesor del Departamento de Comunicación de la Universidad de California, San Diego, en el workshop Pedagogías Críticas Digitales, que tuvo lugar el martes 22 de mayo de 2007 en el Auditorio de FLACSO, Buenos Aires.

Si el desorden en el aula, es socialmente significado como inconveniente, qué decir entonces de los aprendizajes mediados por tecnologías, en donde además de los temas curriculares, se solapan aprendizajes y competencias relacionadas con el hacer en entornos y con herramientas poco conocidas. Para quien está iniciándose en esta situación ¿el orden será lo más importante? Seguramente no. Probablemente no sea su prioridad y sólo pueda enfocarse en alcanzar algún objetivo.

Cuando en un grupo reunido virtualmente en torno de una actividad, el conocimiento se abre como una manta lábil e inasible ¿quién es el que sabe? La regla dice que, como en la termodinámica, el calor pasa de los cuerpos más calientes hacia los más fríos, hasta que el sistema se equilibra.

Concluido el viaje de, el Tren de la Web 2.0, tras un notable primer viaje. Escuchamos decir a Alejandro, uno de los ferroviarios:

Una idea que nos transportó por muchos lugares comunes de esta web. Juntos intentamos jugar con una propuesta que saliera de los estándares normales de un curso totalmente a distancia. Hicimos eso, jugar y mucho.
Probablemente sus mentores y maquinistas, Carlos Neri y Alejandro Karpicius, nunca se sentaron a calcular, en términos de la ecuación enseñanza-aprendizaje cuál sería la potencia necesaria para producir el efecto que consiguieron generar en los pasajeros.

En lugar de eso, configuraron un formato que les permitiera: Poner en juego la propia emoción, servir, divertirse, desplegar saberes ofrecidos como recortes en la maraña del conocimiento, promover las iniciativas individuales, apuntar a la autorregulación del grupo, compartir con generosidad y sostener todo con una buena dosis de paciencia. Abrir ancho el velo y mantenerlo insuflado y lábil.
Si bien -apunta Carlos- Utilizamos la plataforma Moodle pero solo en función de repositorio más los foros y una organización por temas. […que] fueron blogs, fotos, videos, sitios sociales, favoritos sociales y lectores de feeds […] este curso se propuso como un viaje en tren con diversas paradas, no existiendo docentes ni alumnos y afirmando esta decisión en no ocupar un centro, apostando a generar una grupalidad en un entorno lúdico.
Algunos datos respaldan el resultado y contradicen la eficacia de otros modelos a distancia:

  • Sobre 50 pasajeros que iniciaron el viaje, después de dos meses de cursada, el 75% concluyó el recorrido.
  • La participación en los foros fue altísima, muy lejos de lo esperado de acuerdo a las medias tradicionales.
  • La plataforma de administración registra 5778 interacciones entre los pasajeros. Una producción descollante.
  • Las dudas sobre los recursos fueron, en su mayor parte, contestados entre los participantes, mostrando en la práctica cómo opera el concepto de Vigotsky de la Zona de Desarrollo Próximo.

Entre la emoción y el mercado
Desde la óptica de la ideología dominante, todo necesita ser medido en términos de resultados. Es un éxito cuando el análisis resultadista da positivo.

Extrapolando esta idea (absolutamente conveniente para la sociedad de consumo) llegamos a la creencia de que cuando se estudia se aprende. O dicho de otra manera, para aprender hace falta estudiar. Como estudiar se equipara a cursar, existe la creencia generalizada de que cuando se cursa, se está aprendiendo.

Muchos profesores dan cuenta de lo contrario.

Alcanza con que uno se detenga a mirar a su alrededor para ver ejemplos en todos los niveles de este particular modo de construcción de subjetividad social en relación con el aprendizaje y la formación.

El tren de la web 2 propuso un modelo de cursada que requería de un compromiso fuerte con la propia emoción. En lugar de escribe un post se pedía: cuéntanos alguna vivencia relacionada con el tren. Esta estrategia pone el foco en el relato y lo quita de la herramienta, ¿cómo resistirse?

El abordaje instrumental representa posiblemente la mayor de las barreras que enfrentan los inmigrantes digitales. El pensamiento que subyace es: yo no voy a poder con eso, porque no entiendo cómo funciona. En las clases presenciales, suelo utilizarlo de un modo similar: Antes de introducirlo en el manejo elemental de la computadora, le doy una birome y le pido que escriba su nombre. A continuación, que me devuelva el instrumento y le pregunto si podría decirme estimativamente cuánto pesa o cómo imagina que fue el proceso para su fabricación. Ante su sorpresa, repregunto: ¿cuánto crees que importan esos datos en la tarea de escribir tu nombre?

La estrategia de quitar el foco de las herramientas para enseñar su utilización, apelando al despliegue emotivo, produce en el grupo un efecto sinérgico. Cuando se vuelca adrenalina al torrente sanguíneo uno se olvida de todos los dolores del cuerpo. Lo que demuestra una vez más, que las TICs son herramientas con las que es posible diseñar objetos de aprendizaje, pero no contienen conocimiento. Ni lo producen por mero contacto.

Siguiendo consecuentemente este planteo, el primer paso para mejorar la calidad educativa sería pensar cómo usar la infraestructura instalada de una manera diferente a cómo lo hacemos y dejar que el ritmo y la dirección del crecimiento infraestructural lo señalen las necesidades de esa práctica. Pero vivimos dentro del mercado y ocupamos la posición de mayor debilidad.

En las antípodas de este planteo, no tan curiosamente, encontramos las estrategias de quienes son los responsables de diagramar el modelo educativo desde el Estado.

El emprendimiento OLPC se presenta como un proyecto para terminar con la pobreza en el mundo. Para ello, nos dicen, hace falta vender a los gobiernos millones de computadoras de precios más o menos accesibles, que ellas se encargarán de hacer el resto.

De la misma manera se repartieron toneladas de libros en las peluquerías y canchas de fútbol, implicando la idea de que la posesión del objeto es capaz de promover la lectura.

Con la educación a distancia sucede algo parecido. Ahí anda don Manuel Castells repitiendo ante cualquier micrófono que se le ponga delante, que no es posible educar como se debe, prescindiendo de la conectividad de banda ancha, que casualmente es lo que vende la empresa que lo esponsorea y sostiene sus equipos de investigación.

Sin prensa oficial ni operaciones mediáticas, el Tren de la Web 2.0, ha mostrado que el camino para acercar a otro a un saber que no tiene, no es dotarlo de una herramienta tecnológica sino ofrecerle un espacio donde se sienta reconocido en su singularidad.

Todos podemos enseñarle algo a alguien. Todos podemos aprender de todos. Esta me parece la mejor formulación de lo que es un grupo aprendiente.

Plantado este anclaje, es pertinente pensar en las competencias tecnológicas, cosa que pareciera resolverse mejor en ámbitos colaborativos, abundantemente sazonados con especialidades lúdicas y emotivas. Y no al revés.

Queda para pensar si la infraestructura básica: máquina, software y conectividad de banda ancha, deben necesariamente estar in-house o es posible imaginar un dispositivo que se articule a partir de los ciber cafés y locutorios que, como muestra el estudio hecho por Google, hoy por hoy son la vía regia en Latinoamérica para acceder a la Web.