jueves, 21 de junio de 2007

Bloggear, escribir, aprender

Por escribir había que entender la aptitud de dar a un texto la más alta comunicabilidad emocional con la ayuda de un material utilizado por todos, la letra. Pierre Rey / Una temporada con Lacan / Seix Barral – Barcelona 1990.

Cualquier propuesta educativa puede desarrollarse usando un blog. Para poder pensar esto, quizás haya que situarse en otro punto. Mudar el paradigma. ¿Por qué seguir pensando el modelo educativo limitado al espacio áulico? Si las herramientas cambian ¿no deberíamos pensar que necesariamente serán instituidas nuevas prácticas, acordes a esos cambios?

Es indudable que la cultura de uso (las prácticas de apropiación) de la tecnología, avanzan mucho más lentamente que las prestaciones que ofrece la tecnología ¿Cuántos de nosotros usamos todas las funciones del radio-reloj o del control remoto de la tele? Ni hablar -inmigrantes digitales al fin- de cómo usamos la PC. Esto es lo humano, de los dos lados de la proposición Educación-Aprendizaje.

Un blog es una excelente herramienta para ser usada, aunque sea como foro, si la persona que lo implementa, no puede hacer otra cosa. Ya hay aprendizaje y movimiento paradigmático en esa práctica. Un día descubrirá qué otras cosas podría hacer... o no ¿Quién puede asegurar que por usar un foro como tal, lo haría? Y lo más importante: ¿Cuál es costo por la disfunción de usar una u otra herramienta? Creo que en esta materia, la sola práctica es toda ganancia.

La ventaja diferencial de los Blogs respecto de cualquier otra herramienta de la Web2.0 mediando en la educación es la facilidad para gestionar conversaciones escritas.

Creo que hoy aprender y educar, tienen que ver con poder escribirlo. Con la narración de la experiencia, con su contextualización, con la síntesis, con la expresividad, con el valor que seamos capaces de investir a cada palabra, con la construcción del discurso propio, con la búsqueda de una poética... La tecnología ayuda, algunas herramientas más que otras, pero el tránsito por este territorio es irreemplazable.

El aprendizaje (y por extensión la educación) necesita, en los nuevos contextos, asomarse a otras dimensiones de la comprensión y el entendimiento. Pensarse desde la complejidad que implica el intercambio con otros, la intersección de mundos y visiones diferentes, la interacción con lo diverso. Todo este tránsito puede pensarse como un texto que está para ser escrito colectivamente. Yendo y viniendo con otros. Ese ida y vuelta es indispensable para saber si estamos en la dirección correcta, frente a un paisaje que nos es básicamente desconocido, porque no tiene suficiente historia. Esta escritura, a diferencia del habla, no es efímera. Puede sobreescribirse, releerse, precisarse, citarse, editarse... Que de eso se trata aprender.

Foto: Le Penseur

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